SIDASA Tratamiento de Aguas, S.L. aplica y desarrolla las tecnologías más innovadoras con el fin de conseguir tres consecuencias complementarias:
El aceite desemulsionado puede ser fácilmente eliminado del agua que lo contiene si se hace pasar a través de un paquete de placas corrugadas oleófilas. Los separadores de aceite FREYLIT aceleran el proceso natural de separación entre el aceite y el agua ya que éste se ve favorecido por los cambios de velocidad y sentido del agua cuando circula a través del las placas corrugadas. Dichas placas están fabricadas en polipropileno y se colocan convenientemente separadas 6 ó 12 mm por medio de espaciadores. La separación entre placas será función de la calidad exigida en el vertido.
El agua utilizada en el lavado de vehículos se recoge por gravedad en una cámara de decantación en la que se retiene arena y otros sólidos en suspensión de tamaño grande. Por gravedad, pasa a un segundo recipiente que actúa como pulmón para envío del agua al sistema de reciclado. Este bombeo se realiza mediante una bomba específica para fangos, encamisada para evitar el trasiego de partículas de tamaño superior a 3 mm. El equipo de reciclado FREYLIT recibe el agua y realiza el tratamiento físico bacteriológico que se indica y retorna el agua al depósito de reciclado. En el lavado de vehículos se utiliza agua reciclada en el prelavado y en el lavado principal, mientras que en el lavado final y encerado se prefiere utilizar agua de red.
La evaporación es una tecnología mediante la cual se persigue la concentración de soluciones diluidas, con el fin de gestionar un residuo de menor volumen, obtener productos sólidos de valor añadido, reutilizar el agua evaporada, etc. Existen multitud de sectores industriales que la utilizan: papeleras, industria farmacéutica, industria alimentaria y, cada vez con más frecuencia en la depuración y tratamiento de efluentes industriales. Las aplicaciones más comunes son las siguientes:
La termocompresión es una técnica utilizada para evaporación de soluciones acuosas y se basa en la recuperación de calor mediante la compresión y reutilización como fluido calefactor del vapor producido en la fase de evaporación, lo que conlleva a una disminución considerable de la energía a utilizar. De este tipo de equipos, cabe destacar:
El agua para consumo humano debe ser potable a tres niveles: físico – químico y bacteriológico:
La potabilización de agua debe encaminarse, pues, a alcanzar estos tres niveles. Una vez logrados, el agua será apta para consumo.
Las aguas naturales podrán ser no potables por uno, dos o tres de los niveles anteriormente expuestos, por lo que su tratamiento de potabilización deberá encaminarse a solventar dichos niveles y a que no se reproduzcan durante el almacenamiento y conducción a los puntos de consumo.
La ósmosis inversa es un proceso en el que, mediante presión, se hace pasar agua a través de membranas semipermeables que tienen un poro extremadamente pequeño. Con ello, se consigue retener a un lado de la membrana, todos los componentes del agua de tamaño superior al poro, produciendo por el otro lado un agua de gran calidad. Esta agua puede ser utilizada en infinidad de procesos: alimentación a calderas, agua potable, fabricación de productos industriales, etc.
Tiene un coste de tratamiento muy reducido y, además, no sólo elimina sales disueltas, si no que separa coloides, bacterias, virus y materia orgánica.
El agua es el compuesto más abundante en la superficie terrestre. Sus propiedades físico – químicas la hacen única (constante dieléctrica, densidad, puntos de fusión y ebullición, etc.). De forma natural, se encuentra conteniendo una serie de impurezas en mayor o menor medida en función del terreno en que se encuentre. Es necesario tratar el agua para reducir dichas impurezas para que sea útil al utilizarla o tras su utilización, como por ejemplo:
Las soluciones de naturaleza ácida son de gran uso en la Industria. Su utilización como decapadores de diversos metales, activadores de superficie, neutralizadores, protectores o, inclusive, con propiedades anticorrosivas, hace que el manejo de estos productos tenga una gran importancia tanto en volumen como en costos.
Usualmente los baños ácidos, a lo largo de su trabajo, se van cargando de metales u otros productos que les hacen perder su capacidad operativa y, por tanto, es necesario retirarlos de las líneas de trabajo; depurarlos con los consiguientes gastos de productos químicos y generación de residuos, o gestionarlos externamente con costes muy elevados.
La combinación de diferentes técnicas, como evaporación al vacío, cristalización, retardo iónico, intercambio iónico, ultrafiltración, etc., unido a la utilización de tecnologías de aprovechamiento energético y materiales especiales posibilitan, hoy en día, el tratamiento de caudales importantes de efluentes, con recuperación de las características productivas del baño ácido y obtención de residuos con valor añadido.
El agua se utiliza en la Industria en múltiples aplicaciones, como pueden ser:
En cualquier caso y, debido a su escasez, debe ser utilizada racionalmente, reutilizando el máximo de agua y consumiendo el mínimo caudal.
Antes de su vertido, ha ser acondicionada con el fin de cumplir los límites de vertido vigentes en la zona. Los contaminantes que puede llevar el agua serán muy variados en función del tipo de Industria y el fin al que se le destina, por lo que cada sistema de depuración industrial ha de diseñarse para cada industria y punto de vertido.
Debido a la gran escasez que existe de este medio básico, es preciso considerar en todo proceso de fabricación la necesidad de reutilizar toda o parte del agua utilizada. De igual forma, es necesario reaprovechar el agua de consumo humano en otros usos menos exigentes como riego de jardines, baldeo de calles, etc.
El diseño de los sistemas de reutilización de agua combinarán una o varias técnicas de tratamiento de agua con el fin de adecuar el agua procedente de un determinado uso y cumplir las exigencias del punto de reuso.
En los procesos industriales, las aguas de vertido normalmente presentan cantidades apreciables de contaminantes que, por su naturaleza, son muy difíciles de depurar, como pueden ser los cloruros, sulfatos e, incluso, los nitratos.
Estos iones disueltos hacen que la salinidad del agua aumente, por lo que la convierte en no apta para vertido.
Estos iones provienen, por ejemplo, de la regeneración de descalcificadores o desmineralizadores, procesos de salado o curación de alimentos, industrias de tratamiento de superficies, etc.
La tecnología de evaporación al vacío permite concentrar estos contaminantes en un volumen muy reducido, así como reutilizar el agua evaporada en los procesos de fabricación, de forma especialmente si se encuentra asociada a un sistema de fabricación con un excedente energético (humos de chimenea, cogeneración, etc.)
La cristalización puede ser utilizada para la purificación de baños galvánicos que pierden su capacidad operativa debido a la formación de sales y estas pueden ser retiradas del proceso como cristales.
Como ejemplos se pueden mencionar:
Un lixiviado se produce al atravesar el agua de lluvia los productos almacenados en un vertedero. Al percolar a través de los desechos sólidos, arrastra consigo sólidos en suspensión, sales disueltas, materia orgánica y otros contaminantes.
Las características físico – químicas de un lixiviado son complejas de determinar ya que depende de la pluviometría de la zona, época del año, tipo de desechos almacenados, etc.
SIDASA Medio Ambiente dispone de amplia experiencia en el tratamiento de los mismos, ya sean procedentes de residuos urbanos o industriales, con el fin de producir un agua apta para el vertido en las condiciones más exigentes.
Tecnologías como Evaporación al Vacío, Ultrafiltración, Cristalización, Osmosis Inversa, Tratamientos de gases, etc. son utilizadas en cada caso para buscar la optimización energética y el cumplimiento de las normativas más estrictas.